En la parte occidental de Cataluña, con los Pirineos como impresionante telón de fondo, se extienden las llamadas Terres de Lleida. Se trata de una región menos poblada y turística en comparación con otras del país, pero que ofrece la posibilidad de conocer lugares de enorme interés y practicar un sinfín de actividades al aire libre.
A lo largo de los Pirineos, de este a oeste, se pueden encontrar zonas de una belleza natural sorprendente y salvaje, como el Parque Nacional de Aigüestortes y Lago de Sant Maurici, con un sistema lacustre incomparable, el Parque Natural del Cadí-Moixeró, la zona volcánica de la Garrotxa y la sierra de L’Albera.
Estos enclaves naturales son apenas un botón de muestra de una región paradisíaca para la práctica del alpinismo y el excursionismo. Mas no solo eso: en un radio de pocos kilómetros se puede elegir entre trece estaciones de esquí diferentes. Los deportes de aventura también tienen en la zona su lugar ideal: piragüismo, rafting, barranquismo, ala delta, parapente, puenting, ultraligeros, globos aerostáticos, espeleología… Todo ello en medio de majestuosos escenarios naturales.
Pero no todo tiene que ser actividad frenética. El senderismo y el cicloturismo también son opciones para quien busque un turismo más tranquilo. Solo en la Val d’Aran hay 354 kilómetros de caminos forestales que dan acceso a parajes tan fantásticos como el pico de Montarto, los lagos de Colomèrs, la Bassa d’Ules o el Portilhon.
En cualquier caso, la alternativa ideal de alojamiento es el turismo rural, con las llamadas casas de payés, alejadas de la masificación y cada vez más en auge. La región ofrece más de 770 residencias rurales con más de seis mil plazas a quienes busquen, ante todo, la tranquilidad y el contacto con la naturaleza, el placer de vivir unos días entre paredes de piedra llenas de historia, recorriendo parajes naturales durante el día y descansando de noche ante el fuego de la chimenea.
Esta modalidad turística contempla una gran variedad de visitas para conocer el patrimonio artístico y cultural local. Un verdadero museo en mitad del paisaje es la ruta de las iglesias románicas de la Val d’Aran y el valle de Boí. Menos conocida, aunque de gran interés histórico, es la Ruta de los Castillos, sugerente itinerario para los amantes de la historia, con los castillos de Florejacs, Montclar, Montsonís y Les Pallargues como protagonistas.
Numerosas fiestas y ferias locales permiten entrar en contacto con la cultura, la tradición y, especialmente, la gastronomía autóctona. Contundentes y sabrosos guisos caseros destacan junto a las setas y los embutidos. Mención aparte merece el aceite de oliva de la comarca de Les Garrigues, uno de los más apreciados, que cuenta con feria y museo propios.
Juega a golf en:
Pirineos e interior
Club de Golf Aravell
Alojamiento:
Pirineos e interior
Parador de la Seu d'Urgell ***